Entre el FOMO y la cautela, así prueban los anunciantes la publicidad en ChatGPT
La publicidad en ChatGPT ha irrumpido con fuerza, pero no como un canal de performance inmediato, sino como un campo de pruebas estratégico. Sin métricas concluyentes ni retornos claros, las marcas están entrando impulsadas más por el miedo a quedarse fuera que por resultados tangibles. El piloto publicitario de OpenAI en ChatGPT se perfila como el nuevo foco de atención en la industria, pero semanas después de su lanzamiento todavía genera dudas sobre su verdadero valor para los anunciantes. Aunque marcas como Williams-Sonoma, Target o The Knot han comenzado a testarlo.
Los primeros datos parecen respaldar ese interés: en apenas seis semanas desde su lanzamiento en EE. UU., el piloto publicitario de OpenAI superó los 100 millones de dólares de ingresos anualizados, según Reuters. Aun así, muchas marcas están entrando por una mezcla de experimentación y FOMO, en un contexto donde el uso de la IA para descubrir productos no deja de crecer. Según el último informe de tráfico de IA de Adobe, al menos el 55% de los compradores ya recurre a estas herramientas para inspirarse y obtener ideas de compra, lo que refuerza el interés del mercado por soluciones como los anuncios en ChatGPT. La plataforma suma más de 900 millones de usuarios activos semanales y más de 50 millones de suscriptores, por lo que la promesa es atractiva: impactar a usuarios en momentos de alta intención. Este potencial está llevando a muchas marcas a adoptar una estrategia anticipatoria y la publicidad en entornos de IA se perfila menos como una apuesta de resultados a corto plazo y más como un ejercicio estratégico para posicionarse en la próxima generación de buscadores. Sin embargo, no todos los expertos consideran que la inversión publicitaria sea la prioridad. Desde agencias se apunta a que trabajar el posicionamiento orgánico en entornos de IA (GEO) puede resultar más eficaz que comprar inventario publicitario en esta fase inicial. Aun así, la mayoría de los anunciantes coincide en que merece la pena experimentar. Más allá del performance inmediato, la clave está en adquirir conocimiento en un entorno en evolución.
Por su parte, Open AI ha acelerado el desarrollo de su ecosistema publicitario con nuevas funcionalidades. Entre ellas, un ad manager que permite a algunos anunciantes monitorizar el rendimiento en tiempo real y optimizar campañas directamente, sin intermediarios. También trabaja en un píxel de conversión y ha activado modelos de coste por click dentro de ChatGPT. Todo ello acompañado de un ajuste en precios, que han bajado desde los 60 dólares iniciales hasta alrededor de 25, señal de un producto todavía en evolución. Pese a estos avances, persisten dudas sobre el futuro del negocio publicitario en la plataforma. Algunos expertos apuntan a que el mayor valor podría estar en los datos más que en la compra de impresiones. En esta línea, compañías como Georgia-Pacific están priorizando entender cómo aparecen sus marcas en los distintos entornos de IA antes de invertir en publicidad.
Así, mientras OpenAI avanza en la construcción de su oferta publicitaria, el mercado se debate entre la urgencia por experimentar y la cautela ante un modelo que aún está definiendo su verdadero papel en el mix de marketing. En este escenario, más que una apuesta inmediata por performance, los anunciantes parecen ver ChatGPT como un espacio de aprendizaje. La clave no es tanto si la publicidad funciona hoy, sino entender cómo se construirá la visibilidad de las marcas en el nuevo paradigma de búsqueda impulsado por IA.
Puntos clave:
Las marcas están probando anuncios en ChatGPT sin métricas concluyentes, priorizando el aprendizaje en un entorno aún inmaduro y cambiante.
El crecimiento del uso de IA en decisiones de compra impulsa el interés, aunque algunos expertos recomiendan apostar primero por el GEO.
OpenAI acelera su oferta publicitaria con nuevas herramientas y precios a la baja, mientras el mercado debate si el valor estará en los datos o en el inventario.
Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.
