OpenAI abarata los anuncios en ChatGPT mientras prepara su expansión publicitaria
La publicidad en ChatGPT empieza a bajar de precio. Apenas nueve semanas después de su lanzamiento, el coste por mil impresiones ha pasado de los 60 dólares iniciales a niveles que ya se mueven entre los 25 y 45 dólares, según distintos compradores citados en el mercado. Jellyfish, por ejemplo, está incorporando ahora a su primer cliente al piloto y, aunque la tarifa base de 60 dólares sigue existiendo, está viendo medias más cercanas a los 45 dólares. Otros compradores hablan de CPMs de entre 35 y 25 dólares al adquirir inventario a través de Criteo, mientras que Ad Age ha llegado a mencionar precios de 15 dólares, aunque no está claro si en ese caso también se canalizaban por esa vía.
Lo relevante es que esta bajada no responde todavía a una subasta abierta en tiempo real. ChatGPT aún no funciona con un modelo de live auction. La señal más importante parece estar en el umbral mínimo de entrada, que ha pasado de 250.000 dólares a 50.000 dólares, ampliando el acceso al piloto y, con ello, el rango de precios que los anunciantes están dispuestos a aceptar. Ashley Fletcher, CMO de Adthena, cuyos clientes participan en el piloto desde el inicio, lo resume de forma clara: todo parece estar bajando mientras OpenAI prepara una apertura más amplia y un posible despliegue global.
Aun así, un CPM de entre 25 y 45 dólares sigue siendo elevado para una plataforma que continúa en fase experimental. El patrón, sin embargo, no es nuevo: Netflix arrancó su tier con publicidad en 2022 con CPMs de entre 55 y 65 dólares, que después cayeron a una horquilla de 20 a 30 dólares a medida que escaló el inventario. La diferencia es que Netflix contaba con una propuesta de valor más fácil de entender para el usuario: contenido de calidad a cambio de aceptar publicidad en una suscripción más barata.
En ChatGPT, el reto es distinto. Parte de su atractivo se ha apoyado en la percepción de que sus respuestas no están mediadas comercialmente. Introducir anuncios complica esa idea, incluso aunque OpenAI insista en separar claramente los placements pagados de las respuestas orgánicas. Por eso, la discusión sobre CPM es solo una parte del problema: el verdadero reto está en demostrar qué valor tiene una impresión dentro de una interfaz conversacional y si esa exposición acaba generando resultados reales para el anunciante.
Ahí entra la medición. OpenAI ya estaría trabajando en modelos de coste por clic y coste por acción, además de una capa de tracking de conversiones que permitiría cerrar el círculo de atribución del piloto actual. Si esas capacidades llegan y funcionan, el debate sobre el precio del CPM pasará a un segundo plano. Lo importante será si el rendimiento acompaña y si el mercado confía en los datos.
Lo que sí está claro es la velocidad con la que OpenAI está montando su negocio publicitario. En solo nueve semanas ha pasado de no tener actividad en ads a lanzar un ads manager self-serve, cerrar una alianza con Criteo, reducir drásticamente el umbral de entrada y nombrar a David Dugan como responsable del área. La presión es evidente: la compañía proyecta 2.500 millones de dólares en ingresos este año y mantiene una ambiciosa previsión de 102.000 millones en ingresos publicitarios para 2030.
El mercado ya no solo observa si ChatGPT tendrá anuncios, sino cuánto costarán, qué resultados ofrecerán y de qué presupuestos saldrá ese dinero. Porque, como suele ocurrir en publicidad digital, la clave no es solo crear nuevo inventario, sino demostrar que merece una parte real de la inversión existente.
Puntos clave:
El CPM de los anuncios en ChatGPT ha bajado desde los 60 dólares iniciales hasta horquillas de entre 25 y 45 dólares, con casos puntuales incluso por debajo.
OpenAI también ha reducido el gasto mínimo de entrada al piloto de 250.000 a 50.000 dólares, ampliando el acceso a más anunciantes.
El gran reto no es solo el precio, sino demostrar que la publicidad en una interfaz conversacional puede ofrecer medición, atribución y rendimiento comparables a otras plataformas.
Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.
