El negocio ‘cloud’ se convierte en el motor que financia la carrera de Big Tech por la IA
Las grandes tecnológicas están transformando sus negocios de computación en la nube en una pieza cada vez más importante de su estrategia de inteligencia artificial. Los últimos resultados trimestrales de Alphabet, Microsoft y Amazon muestran que sus divisiones cloud crecen a un ritmo especialmente elevado y generan ingresos que contribuyen a compensar el enorme coste asociado al desarrollo de infraestructuras de IA.
En conjunto, Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta afrontan una factura de aproximadamente 725.000 millones de dólares en inversiones de capital (capex) relacionadas con IA, destinadas principalmente a centros de data, chips y otras infraestructuras necesarias para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. En este contexto, cloud se ha convertido en una de las principales vías para rentabilizar esas inversiones. El modelo permite a las empresas alquilar capacidad de computación a terceros en lugar de reservarla exclusivamente para sus propios servicios, generando ingresos recurrentes y de alto margen.
Meta, a diferencia de sus principales competidores, no comercializa actualmente servicios de computación en la nube. Sin embargo, la compañía ya está estudiando esta posibilidad. Durante la última presentación de resultados, su CEO, Mark Zuckerberg, explicó que la empresa ha recibido ofertas de compañías interesadas en utilizar su infraestructura de inteligencia artificial y dispuestas a pagar una cantidad “significativamente superior” al coste que Meta asumió por esa capacidad de computación. La declaración supone un cambio relevante respecto a la estrategia mantenida hasta ahora por Meta, que ha destinado gran parte de su capacidad informática a sus propias aplicaciones y al entrenamiento de sus modelos de IA.
Zuckerberg señaló que una parte “sustancial” de la capacidad de computación de la compañía continúa dedicada al entrenamiento de sus propios modelos. Al mismo tiempo, la posibilidad de monetizar parte de esa infraestructura podría contribuir a aliviar la presión financiera derivada del incremento del gasto en IA. La situación llega después de que el flujo de caja libre de Meta se desplomara un 91%, hasta los 784 millones de dólares, frente a los 8.550 millones registrados un año antes. En el trimestre, la compañía destinó 31.100 millones de dólares a inversiones de capital, su nivel más elevado de gasto en este apartado en años.
Google, Microsoft y Amazon aceleran en cloud
La estrategia de Meta cuenta con precedentes entre sus principales rivales. Los últimos resultados de Alphabet, Microsoft y Amazon muestran que la demanda de servicios cloud continúa creciendo con fuerza, impulsada en buena medida por la expansión de la inteligencia artificial.
Google Cloud incrementó sus ingresos un 82% interanual, hasta los 24.800 millones de dólares. La división proporciona además infraestructura para los modelos Gemini de Google. Su cartera de contratos pendientes también alcanzó los 514.000 millones de dólares, reflejando el volumen de negocio comprometido pero todavía no reconocido como ingresos.
En el caso de Microsoft Azure, el crecimiento alcanzó el 43% en el cuarto trimestre fiscal, su ritmo más elevado en cuatro años. La compañía prevé además que Azure supere por primera vez los 100.000 millones de dólares de ingresos anuales. La directora financiera de Microsoft, Amy Hood, apuntó que el crecimiento podría situarse alrededor del 45% en el trimestre siguiente y señaló que la demanda continúa superando la capacidad disponible. Por su parte, Amazon Web Services (AWS) también registró una aceleración significativa. La división aumentó sus ingresos un 37%, hasta los 42.200 millones de dólares, su mayor ritmo de crecimiento en casi cinco años.
El comportamiento de estas tres compañías refuerza el papel del cloud como mecanismo para convertir las inversiones en infraestructura de IA en una fuente directa de ingresos. Para los inversores, el crecimiento de estas divisiones contribuye a hacer más sostenible la elevada factura que está generando la carrera por la inteligencia artificial.
Pese al avance, las grandes tecnológicas no están reduciendo sus inversiones en infraestructura cloud. Al contrario, Alphabet, Amazon y Meta han elevado sus previsiones de inversión de capital. Meta ha situado su previsión mínima anual de capex entre 130.000 y 145.000 millones de dólares, frente al rango anterior de 125.000 a 145.000 millones. Alphabet, por su parte, ha elevado su previsión de inversión para todo el ejercicio de 195.000 a 205.000 millones de dólares. La compañía registró además un flujo de caja libre negativo de aproximadamente 5.900 millones de dólares, una situación excepcional para la empresa.
Amazon también ha incrementado su previsión de capex para 2026, hasta aproximadamente 220.000 millones de dólares, frente a los 200.000 millones previstos anteriormente. El CEO Andy Jassy justificó el aumento tanto por la demanda de infraestructura de IA como por el encarecimiento de la memoria. Microsoft constituye la principal excepción. La compañía no elevó su previsión de inversión, aunque Amy Hood señaló que el capex del trimestre alcanzó los 41.000 millones de dólares y que se espera que continúe creciendo interanualmente en 2027.
Meta encara un mercado dominado por sus rivales
Los resultados muestran que incluso el fuerte crecimiento de los negocios cloud no está frenando el ritmo de inversión en inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas continúan ampliando centros de datos y adquiriendo chips y capacidad de computación para responder a una demanda que todavía supera la oferta disponible. Para Meta, entrar en el mercado cloud supondría competir con tres compañías que llevan años desarrollando plataformas especializadas y cuentan con una amplia base de clientes empresariales.
La compañía parte, por tanto, con desventaja frente a AWS, Azure y Google Cloud. Su eventual entrada podría servir para monetizar la capacidad de computación que actualmente está construyendo para sus propios modelos y aplicaciones, aunque todavía está por determinar si se convertirá en un negocio cloud plenamente competitivo o en una vía complementaria para rentabilizar las enormes inversiones que está realizando en IA.
Por ahora, los últimos resultados de las grandes tecnológicas apuntan a una tendencia clara: la infraestructura cloud está dejando de ser únicamente un negocio de servicios informáticos para convertirse en uno de los principales mecanismos con los que Big Tech intenta financiar y justificar su multimillonaria apuesta por la inteligencia artificial.
Puntos clave:
Google Cloud, Microsoft Azure y AWS registran fuertes crecimientos y ayudan a las grandes tecnológicas a monetizar las enormes inversiones realizadas en infraestructura de inteligencia artificial.
Meta empieza a explorar una nueva vía de ingresos, la compañía estudia ofrecer parte de su capacidad de computación a terceros, en un momento en el que su flujo de caja libre ha caído un 91% y su inversión en capex sigue aumentando.
La carrera por la IA no pierde intensidad: Alphabet, Amazon y Meta han elevado sus previsiones de inversión, mientras Microsoft mantiene su inversión. La expansión de la infraestructura continúa pese al elevado coste de la apuesta por IA.
Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.
