S4 Capital prevé que las suscripciones aporten cerca del 25% de los ingresos de Monks este año

Las suscripciones nacieron como una solución de ingresos recurrentes para otros sectores, pero la lógica empieza a ganar peso también en el negocio de las agencias. En S4 Capital, el cambio ya está tomando forma: su unidad Monks está construyendo un modelo comercial basado en “suscripciones” que busca sustituir la facturación por horas por una tarifa estable que da acceso a una combinación de capacidades humanas y sistemas de IA.

La propuesta se aleja de la suscripción “tipo Netflix” y se define más bien como un bundle de acceso continuado. En lugar de vender tiempo, la agencia vende continuidad: talento senior disponible de manera más flexible, flujos de trabajo reutilizables apoyados en IA, agentes para tareas estándar o específicas, y conocimiento institucional empaquetado para que el trabajo sea más rápido y consistente.

En la práctica, estos acuerdos suelen firmarse por al menos un año y absorben dentro de la cuota el “gran esfuerzo inicial” de configuración: integrar herramientas, construir bases de conocimiento, definir pipelines, conectar datos de cliente y establecer la forma de trabajo. La idea es que ese esfuerzo no se facture como proyecto puntual, aunque los sistemas y herramientas sigan mejorando durante la vigencia del contrato.

El incentivo clave del modelo es que se comporta como software: la suscripción “se actualiza”. A medida que los modelos mejoran y los pipelines se vuelven más inteligentes, la agencia puede producir más entregables o acelerar tiempos sin tener que reescribir el contrato. Según Wesley ter Haar, Co-Founder and Chief AI de Monks, el valor se expresa en más output dentro de la misma cuota: lo que antes permitía entregar 50 unidades al mes podría escalar a 70 a medida que aumente la eficiencia del sistema.

Este planteamiento también intenta resolver una fricción cada vez más habitual: el coste de la IA no siempre es visible para el cliente, pero existe y puede crecer rápido. Ter Haar anticipa que se disparará y explica que trasladar cada variable como coste repercutible (“pass through”) complica la firma y aprobación interna de los contratos, especialmente para equipos de procurement. Por eso, Monks busca incluir el componente tecnológico dentro del fee, preservando una sensación de previsibilidad presupuestaria.

Aunque esta idea está lejos de la facturación puramente “a outcomes” que muchos directivos del sector señalan como destino final, dentro de S4 se plantea como un paso intermedio más realista. La presión para moverse es concreta: la IA ya está automatizando trabajo que antes consumía horas de perfiles junior, mientras introduce nuevos costes ligados al uso de modelos, consumo de tokens e inferencia. En ese entorno, la hora facturable encaja cada vez peor con cómo se produce valor: la eficiencia deja de reflejarse como “menos horas” y pasa a reflejarse como “más sistema” y “más capacidad”.

El bundle se apoya, además, en dos capas que se refuerzan mutuamente. En la parte humana, la automatización desplaza a la producción repetitiva y permite que el cliente tenga más acceso a operadores senior, con una planificación menos rígida: el tiempo no consumido en un trimestre puede trasladarse al siguiente, para que el trabajo siga el ritmo real del negocio y no el del calendario. En la parte máquina, la agencia empaqueta workflows repetibles y agentes basados en grandes modelos de lenguaje, con bases de conocimiento por niveles que combinan lógica de tareas, datos del cliente e inteligencia sectorial. Aun así, el modelo plantea que la ejecución no es totalmente autónoma, sino asistida y supervisada.

Por ahora, el programa está en fase temprana. Ter Haar señala en Digiday que un cliente entró en el programa de suscripción el pasado otoño y que se esperan dos incorporaciones adicionales antes de que cierre el trimestre. El objetivo es que aproximadamente el 25% de los ingresos de Monks opere bajo este esquema a final de año, apoyado en la firma de tres grandes clientes al cierre del primer trimestre y en nuevo negocio que ya nazca bajo esta lógica.

La sostenibilidad del modelo, sin embargo, dependerá de la mecánica económica de la IA. A medida que bajan los costes unitarios, el uso tiende a explotar, lo que introduce volatilidad: la tecnología que promete eficiencia puede generar una estructura de costes menos predecible de lo que parece. Robert Webster, fundador de TAU Marketing Solutions, advierte en Digiday del riesgo de construir pricing demasiado pegado al consumo de IA y de que parte del sector termine intentando “arbitrar” tokens, una base que describe como inestable. El desafío, por tanto, es doble: convencer a clientes y procurement de un modelo que no se parece a los scopes tradicionales y, al mismo tiempo, mantener bajo control un componente tecnológico cuyo coste total dependerá tanto de precios como de volumen de uso.

Puntos clave:

  • S4 Capital impulsa en Monks un modelo de suscripción que reemplaza la hora facturable por una cuota recurrente con acceso a talento senior, workflows de IA, agentes y conocimiento institucional.

  • El objetivo es que este formato represente alrededor del 25 por ciento de los ingresos a final de año, con contratos de al menos un año que absorben el esfuerzo inicial y permiten aumentar el output conforme mejoran los sistemas sin renegociar el scope.

  • El reto es económico y de procurement: integrar costes de compute y uso de modelos dentro del fee para evitar pass through, en un entorno donde el coste por token baja pero el volumen de uso puede dispararse y generar volatilidad

Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.

 
Anterior
Anterior

Bruselas señala preliminarmente posibles incumplimientos del DSA en el diseño de TikTok

Siguiente
Siguiente

People Inc. acelera su estrategia “sin Google” tras perder la mitad del tráfico en Search en dos años