El modelo de precios de la IA entra en revisión: OpenAI estudia cobrar por uso

El modelo de negocio de la inteligencia artificial está entrando en una nueva fase y es posible que el modelo de precios actual de ChatGPT no se mantenga por mucho tiempo. Según ha publicado Business Insider, OpenAI ya se está replanteando cómo monetizar sus productos, incluyendo ChatGPT, en un contexto donde la tecnología avanza más rápido que los propios modelos de precios. Cuando OpenAI lanzó ChatGPT, no lo hizo pensando en construir una plataforma de suscripción. De hecho, la herramienta nació como una demo temporal que iba a retirarse en cuestión de un mes. Sin embargo, su viralidad cambió los planes. Tal y como explicó Nick Turley, Head of ChatGPT en la compañía, las suscripciones surgieron casi de casualidad, como una forma de gestionar la gran demanda. Así nacieron planes como Plus o Pro, que ofrecen más capacidad de uso a cambio de una tarifa mensual.

Uno de los puntos clave que destaca Business Insider es que OpenAI empieza a cuestionar la viabilidad de los planes ilimitados. El motivo es simple: la IA cada vez consume más recursos. Turley lo compara con la electricidad: ofrecer uso ilimitado en un entorno donde cada interacción tiene un coste computacional creciente “simplemente no tiene sentido”. Esta reflexión apunta a un posible cambio estructural. Y en paralelo, el CEO de la compañía, Sam Altman, ya ha dejado caer en otras intervenciones que el futuro podría parecerse más a una factura eléctrica con un precio basado en el consumo a medida que aumenta la demanda de esta tecnología.

Mientras tanto, The Wall Street Journal informa también que la dirección de OpenAI está en conversaciones para reorientar los esfuerzos de la empresa hacia sus usuarios empresariales, que también disfrutan de mensajes ilimitados. En esta misma línea se encuentra parte de la industria tecnológica, que está explorando modelos similares. Empresas como Microsoft ya están considerando cobrar por “agente” en lugar de por usuario, anticipando un escenario en el que la IA actúa como un compañero de trabajo más que como una herramienta. Al mismo tiempo, proveedores como Google o Anthropic llevan tiempo apostando por sistemas de pago por uso, basados en tokens. Incluso compañías de servicios tecnológicos están adaptando sus tarifas, introduciendo paquetes híbridos que combinan suscripción con límites de uso.

El reto para OpenAI no es solo técnico, sino también estratégico. La compañía quiere seguir ampliando el acceso a la IA sin que los costes se disparen. En ese sentido, una de las vías que ya están explorando es la introducción de publicidad como alternativa para usuarios que no puedan pagar suscripciones.

Lo que está en el aire no es solo cuánto costará usar la inteligencia artificial, sino cómo nos relacionaremos con ella. Lo que empezó como una herramienta casi experimental y abierta a todos podría acabar funcionando como cualquier otro servicio esencial: con límites, condiciones y una factura cada vez más ligada al uso real. La gran incógnita ahora es hasta qué punto los usuarios estarán dispuestos a asumir ese cambio.

Puntos clave:

  • OpenAI cuestiona los planes ilimitados son cada vez menos sostenibles económicamente para la compañía por el creciente coste de cada interacción con IA

  • Se estudia un modelo similar al de la electricidad: pago según consumo real, un enfoque que permitiría ajustar mejor los ingresos a los costes reales de operación y escalar el servicio de forma más eficiente.

  • La industria avanza hacia esquemas híbridos: no solo OpenAI, sino también otras tecnológicas, están apostando por modelos mixtos que combinan suscripción con límites de uso o pago por consumo.

Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.

 
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