La CMA quiere que los publishers puedan excluir su contenido de AI Overviews sin desaparecer de Search

La CMA ha lanzado una consulta para imponer los primeros requisitos bajo el nuevo régimen digital del Reino Unido, tras designar a Google con “strategic market status” en servicios de Search. El paquete incluye medidas sobre contenido de publishers, ranking, pantallas de elección (Android/Chrome) y portabilidad de datos. El trasfondo es el peso estructural de Search en el país: más del 90% de las búsquedas generales y más de 10.000 millones de libras en inversión anual en Search por parte de más de 200.000 empresas.

En lo que afecta directamente a medios y creadores, la CMA propone que los publishers puedan optar por no participar (“opt-out”) en funciones generativas como AI Overviews y AI Mode, pero seguir apareciendo en los resultados “clásicos”. La propuesta exige que el opt-out funcione en la web, y que no haya penalizaciones ni degradación de ranking por elegirlo. Además, pide transparencia operativa: información clara sobre cómo se usa el contenido en entrenamiento, “grounding” y funciones generativas, junto con métricas específicas (impresiones, engagement, CTR) separadas de las de búsqueda general; y también atribución explícita y comprensible de las fuentes en los resúmenes generados por IA.

Google ha respondido que “jugará” y que está estudiando ampliar sus controles actuales para permitir un opt-out específico de funciones de IA en Search. En una declaración atribuida a Ron Eden, la compañía sostiene que cualquier nuevo control debe ser “simple y escalable” para los sites y, a la vez, evitar una experiencia fragmentada o confusa para el usuario.

Para los publishers, el movimiento es una victoria parcial: por primera vez se acerca un mecanismo regulatorio que reconoce tres problemas de base (falta de elección real, baja transparencia y atribución insuficiente) en un entorno donde la dependencia de Search es alta (la propia CMA cita que, en su análisis, Search/Discover representan el 37% de los referrals online para un conjunto de publishers). Pero el “qué cambia” convive con un “qué no cambia”: incluso con opt-out, el mercado sigue sin resolver la caída de tráfico cuando las respuestas de IA absorben la intención del usuario (“AI ate the click”), ni el desequilibrio de valor cuando la síntesis sustituye visitas y, por tanto, impresiones publicitarias.

El sector publisher reclama medidas estructurales (separación efectiva del crawler de IA y el de Search) frente a medidas conductuales (controles, promesas de no penalización, más reporting). News Media Association (que agrupa cabeceras como The Times, The Guardian y Daily Mail) insiste en que el incentivo empresarial, no la dificultad técnica, es el freno. En la misma línea, Paul Bannister (Raptive) sostiene que Google ya mostró en 2024 cómo podría hacerlo, pero no lo ejecutó. Y desde Digital Content Next, Jason Kint pide que la separación siga “sobre la mesa” para que la medida sea realmente exigible y no dependa de interpretaciones.

El regulador, por su parte, apunta a una implementación gradual. En su blog oficial, la CMA reconoce que esperará 12 meses para evaluar el impacto de las primeras medidas antes de plantear pasos adicionales sobre “términos justos” para el contenido (un punto clave para la industria, que reclama un marco de licensing claro). La presión de cumplimiento existe: los incumplimientos podrían acarrear sanciones de hasta el 10% del volumen de negocio global. Aun así, asociaciones como la Professional Publishers Association, liderada por Sajeeda Merali, subrayan que el opt-out no sustituye una conversación más amplia sobre compensación; mientras que News Media Europe (Iacob Gammeltoft) y Foxglove (Tim Squirrell) reclaman trazabilidad verificable y transparencia para evitar asimetrías en posibles acuerdos.

Con la consulta abierta hasta el 25 de febrero de 2026, el foco inmediato para los publishers no es solo “si habrá opt-out”, sino cómo se implementará (granularidad real por URL, reporting separado y auditable, y garantías de no represalia en ranking) y si la nueva capa de controles evita vías indirectas de captura de contenido. En paralelo, el mercado seguirá mirando el impacto neto en tráfico y monetización: más atribución puede mejorar confianza, pero el test definitivo será si la nueva transparencia permite, por fin, cuantificar qué parte del valor se queda en la interfaz de IA y qué parte vuelve al ecosistema editorial.

Puntos clave:

  • La CMA propone que los publishers puedan excluir su contenido de AI Overviews/funciones generativas sin salir de la búsqueda “normal”, con opt-out efectivo por site y por página y sin penalizaciones de ranking.

  • El regulador exige más transparencia y trazabilidad: explicación del uso del contenido (entrenamiento, grounding y features), métricas separadas para IA vs Search y atribución clara de fuentes en resúmenes.

  • Aunque es un avance, los editores advierten que no resuelve el “AI ate the click” ni garantiza una solución estructural (p. ej., separación de crawlers) y piden datos auditables y cumplimiento real.

Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.

 
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