San Valentín 2026: el desafío ya no es captar más impactos, sino atención de calidad
En 2025, el 62% de las ventas de San Valentín se realizaron a través de canales online, y la tendencia sigue en ascenso, con expectativas similares para 2026. En este contexto, la competencia por atraer la atención de los consumidores se incrementa. Sin embargo, la clave ya no está en la cantidad de impactos, sino en la calidad de la atención que se logre captar en el momento justo. Con una saturación publicitaria cada vez mayor, no basta solo con saber dónde y a quién dirigirse, sino también cuándo y con qué mensaje.
Del reach a la atención: el nuevo indicador de impacto
La atención se ha consolidado como el nuevo indicador de valor para los anunciantes. El modelo publicitario está cambiando: se deja atrás la medición de visibilidad para centrarse en la atención efectiva como criterio de valor, abriendo la puerta a enfoques que cuantifiquen el impacto en función de los segundos de atención realmente cualificada. En días como San Valentín, cuando el volumen de impactos crece y la predisposición a dedicar tiempo a la publicidad no aumenta al mismo ritmo, este cambio se vuelve aún más evidente. No solo basta con estar en pantalla; importa si el usuario llega a comprender el mensaje, si dedica tiempo real a la creatividad o si retiene la idea clave, según señala el informe Top Tendencias Digitales 2026 de IAB Spain. De ahí que los formatos digitales premium se consoliden como vía para diferenciar el mensaje y maximizar esa atención.
En este contexto, la planificación contextual gana relevancia para construir presencia sin recurrir a aproximaciones intrusivas. Los territorios de contenido asociados a San Valentín reflejan intereses muy distintos, desde regalos o experiencias hasta propuestas vinculadas al autocuidado, la tecnología o la sostenibilidad. Además, el gasto varía por perfil, y el grupo de 27 a 42 años concentra el mayor gasto por persona, con una media de 99 euros. Todo ello refuerza la necesidad de adaptar la creatividad al momento y al entorno, en lugar de repetir mensajes de forma indiferenciada.
“En fechas de alta presión publicitaria, la atención no se garantiza sólo con impactos. Cuando el mensaje aparece en un espacio alineado con lo que el usuario está consumiendo, la predisposición cambia y el impacto se vuelve más sólido. La afinidad con el contenido reduce la fricción, eleva la relevancia y hace que la creatividad se lea como una propuesta, no como ruido. Esa es la diferencia entre una impresión más y un recuerdo útil”, señala Alvaro Pastor, CMO de EXTE.
Una medición alineada con los cambios del ecosistema digital
El mercado avanza hacia modelos de medición más responsables. Se están consolidando nuevos enfoques de “modern measurement” que faciliten la vinculación de exposición y resultados sin depender de identificadores individuales. Para ello, se apoyan en métricas basadas en atención y consentimiento, y refuerzan una medición responsable y más acorde con el ecosistema digital actual. En una fecha como San Valentín, esto se traduce en campañas que priorizan señales de interés real y coherencia creativa, con un uso cuidadoso de los datos.
El resultado es una optimización que premia la calidad del contacto y la consistencia del mensaje, especialmente cuando el usuario decide en pocos segundos si presta atención o pasa de largo. Esta lógica permite ajustar presión, creatividad y distribución con más precisión, y evita perseguir volumen a cualquier precio cuando el contexto no acompaña. En campañas estacionales, esa disciplina resulta visible: se reducen impactos con poco valor y se priorizan aquellos que aportan comprensión del mensaje y recuerdo.
Nota de prensa
