OpenAI Ads Manager: mucho Search en la interfaz, bastante contexto en la realidad

Cada vez que aparece una plataforma con inventario, interfaz y pujas, alguien corre a declarar que acaba de nacer el próximo Google Ads. Es comprensible porque nuestra industria necesita nuevos relatos casi tanto como necesita nuevos canales, si bien me atrevería a decir que preferiblemente canales donde el CPC parezca razonable durante las primeras semanas, antes de que entre todo el mundo, suban las pujas y alguien descubra que la supuesta mina de oro era, en realidad, era una beta con buen storytelling. OpenAI Ads Manager entra exactamente en ese territorio: demasiado interesante como para ignorarlo, pero demasiado temprano para coronarlo.

Nos hemos enterado de un test que compartido un anunciante tras invertir sus primeros 10.000 dólares en OpenAI Ads Manager. La primera impresión es que la experiencia se siente más cercana a lo que es Google Search Ads que a Meta o LinkedIn Ads. La lógica, según ese test, consiste en definir keywords y temas sobre los que se quiere aparecer y pujar por tráfico procedente de prompts relevantes. La campaña resultó sencilla de configurar, arrojó un CPC medio de 3,60 dólares y permitió trabajar con métricas esperables, optimización a clicks, Campaign Budget Optimization, audiencias personalizadas, eventos de conversión y catálogos o feeds de producto.

Hasta aquí, todo bastante reconocible e incluso casi tranquilizador, lo suficiente como para que un marketer acostumbrado a Search respire y piense: “esto lo entiendo”. Y ese es precisamente el primer punto interesante: OpenAI no necesita reinventar toda la gramática publicitaria para entrar en el mercado, le basta con ofrecer una interfaz familiar sobre un entorno de consumo completamente distinto.

La documentación oficial de OpenAI confirma que Ads Manager Beta permite crear, lanzar y gestionar campañas en ChatGPT Ads, monitorizar rendimiento y operar desde un portal en evolución. También indica que los informes actuales incluyen impresiones, clicks, gasto, CTR, CPC medio, CPM medio y conversiones. La plataforma, por tanto, ya habla el idioma que los compradores y los equipos de performance entienden; otra cosa es que el canal todavía tenga que demostrar si puede entregar resultados con la consistencia que ese idioma promete, porque el parecido con Search tiene un límite importante: la intención.

En Google Search, el usuario formula una búsqueda que suele expresar una necesidad, una comparación, una urgencia o una acción potencial. “Comprar zapatillas running para un pronador”, “mejor CRM para PYMEs”, “seguro de coche barato”. Es algo feo, directo, pero comercialmente maravilloso. En ChatGPT, el usuario conversa, pregunta, explora, razona, compara, se informa, redacta, duda… en todo esto puede haber intención, pero no siempre aparece con la misma nitidez ni en el mismo punto del funnel. OpenAI explica que sus anuncios se seleccionan considerando el contexto de la conversación actual y, cuando la personalización está activada, algunas señales adicionales de la experiencia del usuario en ChatGPT. Los anunciantes pueden aportar “context hints” sobre conversaciones, temas o keywords relevantes, pero OpenAI aclara que esos hints no son keywords de coincidencia exacta ni garantizan entrega en conversaciones concretas.

Y ahí está la clave: esto no es Search puro; está más cerca de una mezcla entre publicidad contextual avanzada, intent media conversacional y discovery asistido por IA. Un lugar extraño, potencialmente valioso, pero todavía difícil de encajar en las categorías cómodas del plan de medios. No es exactamente awareness ni consideración, tampoco es exactamente performance. Es de ese tipo de cosas que en una reunión se acaba llamando “test estratégico” para que nadie tenga que justificar demasiado el ROAS.

Otros profesionales que también han hecho pruebas apuntan a que el canal parece más contextual que Search, porque no existe una señal directa de intención comparable a una búsqueda tradicional. Otros lo ven como una plataforma de primera exposición más que como un canal de atribución directa. También aparecen dudas sobre costes, eficacia, calidad del tráfico y madurez técnica de la plataforma, incluyendo referencias a experiencias todavía “raw” o demasiado “vibe-coded”. El propio test deja una señal prudente: hubo dos conversiones top-of-funnel, pero la campaña se apagó después de la prueba. Esto no invalida el canal, pero tampoco lo valida. Significa lo que significa: un experimento pequeño, en una plataforma nueva, con datos insuficientes para sacar conclusiones definitivas… qué cosa tan poco sexy, la prudencia estadística.

El otro gran debate es la audiencia. El anunciante señala como principal preocupación que los anuncios se estaban mostrando a usuarios de la versión gratuita de ChatGPT. La documentación oficial actual de OpenAI matiza que los anuncios pueden aparecer para usuarios de los planes Free y Go, mientras que Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu no tendrán anuncios durante esta prueba. OpenAI también indica que los anuncios aparecen separados de las respuestas, claramente identificados, y que los anunciantes no pueden influir, clasificar ni alterar las respuestas de ChatGPT. Este dato cambia mucho la lectura para entornos B2B: si vendes un producto de consumo amplio, ecommerce, educación, software horizontal o algo evergreen, el inventario de usuarios gratuitos puede tener sentido, pero si vendes soluciones sofisticadas a profesionales intensivos en IA, quizá el usuario que más te interesa está pagando precisamente para no ver anuncios. Y eso es un ironía muy elegante: el ICP premium puede estar detrás de un paywall publicitario inverso. En B2B, eso puede limitar el atractivo inicial del canal como performance puro, y ojo, no porque no haya usuarios valiosos en Free o Go, sino porque una parte de los perfiles más comprometidos con herramientas de IA probablemente esté en planes de pago. No puedo verificar la distribución exacta de valor comercial por plan.

También hay otra cuestión más estratégica: aprender a comunicar con “gatekeepers” de IA puede convertirse en una habilidad central para marketing y no solo pagando, también orgánicamente. Si los usuarios empiezan a descubrir productos, comparar soluciones y tomar decisiones dentro de entornos conversacionales, las marcas tendrán que entender cómo aparecer, cómo ser relevantes y cómo no sonar como un banner intentando colarse en una conversación privada. Pero aquí conviene separar dos temas: uno es pagar por aparecer en ChatGPT Ads y otro muy distinto es construir presencia orgánica en respuestas, recomendaciones, menciones y entornos de búsqueda generativa. Lo segundo no se compra con un CPC, o al menos no debería confundirse con comprar un CPC. La industria ya está usando etiquetas como AEO, GEO o AI search optimization para nombrar esa capa: algunas serán útiles, pero otras acabarán en propuestas comerciales con más siglas que sustancia, como manda la tradición.

¿Qué deben hacer los anunciantes? ¿Entran o no en OpenAI Ads? Quizá lo primero que tienen que pensar es qué quieren aprender aquí que no pueda aprender en otro sitio: si el objetivo es performance directo, habrá que mirar conversiones, coste por lead, calidad del tráfico y valor posterior, mientras que si el objetivo es primera exposición, el CPC quizá no sea la métrica más inteligente. Si el objetivo es entender cómo responde la audiencia cuando el anuncio aparece dentro de un contexto conversacional, entonces la prueba puede tener mucho sentido aunque no cierre ventas inmediatamente.

OpenAI Ads Manager parece tener ya suficientes piezas para ser tomado en serio: formato publicitario, puja CPC y CPM, medición, reporting, señales contextuales, controles de marca y un entorno donde los usuarios están haciendo preguntas con cierto grado de intención. Lo que todavía no tiene o, al menos, no se puede afirmar con los datos disponibles, es una posición clara y probada dentro del funnel para cada tipo de anunciante. Y ahí está lo interesante: no estamos ante otro placement, sino ante un entorno donde el usuario no navega, conversa. Un sitio donde el anuncio no compite solo con otros anuncios, sino con una respuesta que el usuario ha pedido activamente y donde el contexto puede ser muy rico, pero la interrupción puede sentirse más delicada. También es un sitio donde la relevancia no es un nice-to-have, sino la única forma de no parecer un vendedor entrando en una biblioteca con megáfono.

OpenAI Ads Manager puede acabar siendo un canal importante siendo una capa de discovery, y un buen complemento para ecommerce, o ser un laboratorio valioso para B2B. También puede, durante un tiempo, ser simplemente el lugar donde los anunciantes pagan una prima por aprender antes que sus competidores. Lo que no parece muy prudente es tratarlo ya como el nuevo Search; Search era una respuesta directa a una intención explícita, pero ChatGPT Ads, por ahora, parece otra cosa: publicidad dentro de una conversación con intención probable, contexto abundante y muchas preguntas abiertas; y quizá ahí esté su verdadero potencial, no en parecerse a Google, sino en obligarnos a admitir que la próxima gran superficie publicitaria no será una página de resultados, será una conversación.

Puntos clave:

  • OpenAI Ads Manager se parece más a Google Search que a Meta o LinkedIn en su lógica de configuración, pero la señal de intención no es equivalente.

  • Los primeros tests apuntan a una plataforma prometedora, aunque todavía inmadura para muchos objetivos de performance.

  • La gran incógnita no es solo el formato publicitario, sino la calidad de la audiencia disponible y el papel que ChatGPT ocupará dentro del funnel.

Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.

 
Gossip Boy

Profesional senior del sector publicitario. Por razones obvias, escribe bajo pseudónimo. Experto en programática, estrategia de medios y estructuras de poder en el ecosistema digital.

Siguiente
Siguiente

Google fue el salvavidas de los publishers... ahora algunos se preguntan si no les está hundiendo