IA en la Super Bowl: El mayor escaparate publicitario del año se convierte en campo de batalla tecnológico
Históricamente, la Super Bowl no es solo el partido más visto en Estados Unidos: es el evento publicitario global por excelencia. Cada año, los gigantes de consumo pagan tarifas de siete cifras por un espacio de 30 segundos con la esperanza de que su anuncio se convierta en conversación cultural. Este año, más allá de la actuación de Bad Bunny, de las estrellas de Hollywood, de los dinosaurios de Jurassic Park o de los retornos nostálgicos, ocurre algo que para quienes trabajamos en publicidad programática y creatividad tecnológica es inédito: la Super Bowl ha dejado de ser simplemente un escaparate de marcas de consumo y se ha convertido en una plataforma central para empresas tecnológicas e IA generativa. En la edición 2026, múltiples anuncios vinculados directa o indirectamente al ecosistema de inteligencia artificial ocuparon franjas durante la emisión y generaron debate inmediato sobre el rol de la tecnología en la comunicación de marca.
Un hito: IA generativa como protagonista creativo
Una de las piezas más comentadas fue la de Svedka, que se presenta como el primer anuncio del Super Bowl generado principalmente por IA. Bajo el título “Shake Your Bots Off”, la marca de vodka introdujo su personaje robotizado Fembot junto a Brobot en un contexto visualmente “generado por algoritmos”. Aunque algunos aspectos de la narrativa y dirección siguieron bajo control humano, la mayor parte de los elementos visuales y coreográficos salieron de un proceso generativo, mostrando que la IA ha cruzado una frontera en términos de producción creativa en uno de los eventos más costosos de la industria. Este caso no es anecdótico. La importancia de que un anuncio así se emita en el Super Bowl no está en la etiqueta “IA” como gimmick, sino en la prueba de concepto de que algoritmos generativos pueden operar dentro de los parámetros de producción de alta escala exigidos por un evento de este calibre.
La batalla por la narrativa de la IA: Anthropic vs. OpenAI
Más allá de la tecnología usada para generar anuncios, lo que realmente marca 2026 como un punto de inflexión es la competencia estratégica que se desplegó con anuncios “anti-anuncios”.
La empresa Anthropic compró espacio publicitario para lanzar campañas que, sin mencionar por nombre a su rival, aludían claramente a OpenAI y su decisión de introducir anuncios dentro de su propio producto de IA conversacional (ChatGPT). El mensaje implícito “Ads are coming to AI. But not to Claude”, es una crítica directa a la estrategia de OpenAI de monetizar mediante publicidad contextual.
Este gesto no es menor: no se trata solo de comunicar las bondades de Claude (el chatbot de Anthropic) sino de posicionarse como alternativa ética, libre de publicidad invasiva en un momento en que la industria cuestiona el rol de la monetización en productos que han sido percibidos como servicios de utilidad pública. Por su parte, la propia OpenAI negó que exista un anuncio “filtrado” con productos hardware o IA (versión que circuló en redes) y lo calificó como falso, desmantelando la narrativa que algunos comentaristas estaban listos para viralizar.
IA incorporada en anuncios tradicionales de tecnología
El fenómeno no se limitó a marcas de IA puras o startups nacidas en el entorno de la investigación. Empresas tecnológicas de mayor escala aprovecharon el Super Bowl para integrar capacidades de IA dentro de su storytelling habitual. Referencias periodísticas y encuestas previas al evento indicaban que marcas como Google o Amazon estaban incorporando tecnología avanzada de IA (por ejemplo, herramientas generativas o funcionalidades inteligentes) dentro de spots relacionados con productos existentes. Herramientas como Gemini o Alexa+ se presentaron no como simples funciones, sino como ventajas competitivas tangibles para usuarios finales. Ese tipo de inserciones revela una tendencia creciente: la IA ya no es un claim técnico; se está convirtiendo en un atributo de producto que las grandes tecnológicas quieren destacar en el contexto cultural de mayor audiencia del año.
Reacciones de la industria y percepciones del público
La respuesta de comentaristas y profesionales del sector fue dividida. Mientras algunos celebraron la audacia de Svedka o el golpe estratégico de Anthropic, otros criticaron cómo ciertos anuncios IA (incluidos spots tecnológicos de Amazon o Ring) fueron percibidos como “perturbadores” o conceptualmente problemáticos, especialmente cuando la IA se asocia con vigilancia o sustitución de interacción humana. Es un reflejo de algo que en nuestro medio ya vemos en datos de audiencia: los consumidores evalúan las referencias a IA no solo por su novedad tecnológica, sino por la percepción que tienen de su impacto en autenticidad, privacidad y control de experiencias personales.
¿Qué significa esto para el sector de la publicidad y creatividad digital?
Desde una perspectiva técnica, la presencia de IA en el Super Bowl representa dos tendencias complementarias y profundas:
Primero, que la IA generativa ha madurado hasta operar en producciones de alta inversión (no solo en piezas piloto o experimentales). Segundo, que las empresas tecnológicas están dispuestas a utilizar el espacio publicitario más caro del mundo no solo para vender producto, sino para posicionar narrativas sobre cómo debe evolucionar la IA en sociedad. Esto cambia la ecuación para planners, estrategas y creativos que trabajan con programmatic: ya no se trata únicamente de optimizar por métricas de respuesta, sino de comprender y navegar cómo la percepción pública de la tecnología influye en la eficacia de las campañas.
Dicho todo esto, lo del domingo no fue una AI Bowl. Fue el momento en que la inteligencia artificial dejó de ser un artículo de nicho dentro de la publicidad programática y se consolidó como un elemento narrativo y competitivo en el mainstream publicitario. La tecnología en sí misma pasó de ser trasfondo a protagonista (ya sea como claim, como medio o como contexto de debate.) Para quienes trabajamos en este sector, esta Super Bowl ofrece más que anécdotas curiosas: plantea un test sobre cómo integramos la IA en estrategias creativas con sentido de marca, respeto por la percepción del consumidor y comprensión profunda de los riesgos reputacionales, y sobre todo, subraya que el uso de tecnología avanzada no garantiza impacto cultural por sí mismo; lo que importa es cómo esa tecnología se articula con propósito, narrativa y valor para el usuario.
Puntos clave:
Anthropic compró espacio para marcar distancia frente a la publicidad en productos de IA, mientras que OpenAI respondió con una narrativa más aspiracional centrada en su tooling (Codex) y el concepto de “builders”.
Svedka llevó al Big Game una pieza “primarily generated using AI”, abriendo el debate sobre si la IA aporta idea o solo ejecución, y qué significa “hacer historia” cuando el output puede ser indistinguible del ruido creativo habitual.
Microsoft volvió a usar el Super Bowl para enseñar capacidades de Copilot en un contexto muy “productizado” (insights, datos, decisiones), señal de que la IA ya se vende como feature de negocio y no como promesa futurista.
Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.
