Los PS Awards 2026 ya tienen los primeros favoritos
Cada año, a medida que se van acercando los PS Awards, hay profesionales que me preguntan si tienen opciones de ganar alguno de los galardones y yo siempre respondo lo mismo: “¡¡No voy a decirte nada ni a darte pistas!!”.
Principalmente porque no suelo mirar cómo van las nominaciones hasta que tenemos que juntar al jurado para que decidan quién pasa de la fase de nominaciones a la final, pero también porque no sería justo que yo, sabiendo quién está o puede estar en la shortlist, se lo dijera a nadie. De hecho, nadie en PROGRAMMATIC SPAIN, salvo yo, sabe cómo van las nominaciones hasta el día de la reunión del jurado, que este año será el 11 de noviembre. Pero este año he querido mirar ese Excel mucho antes para, sin centrarme en casos concretos, saber si podemos sacar algunas primeras conclusiones, y también para animaros y recordaros que aún se puede nominar.
Y es que todos hemos recibido alguna vez ese correo que llega un lunes a media mañana, después de que alguien de tu departamento de Marketing se haya leído nuestra Newsletter Semanal y vea el banner de los PS Awards con el Claim: “Nomina a tus favoritos, todavía estás a tiempo!”. Ese email lo suele firmar el CMO o directamente el Country Manager y viene a decirte algo así como: “Equipo, queremos estar nominados a los PS Awards de este año… solo son dos minutos. ¡Vota!”. Debajo aparece el enlace y, si la empresa vive estas cosas con cierta intensidad, también un emoji de trofeo. Nadie reconoce en público que lo hace, pero creedme que lo hacen y las nominaciones preliminares de los PS Awards 2026 tal y como están ahora mismo, los números son prometedores.
Os voy a hacer un pequeño spoiler sin mencionar nombres de empresas… El formulario se abrió el 14 de abril y hasta hoy mismo hemos recibido más de 300 respuestas, de las cuales algunas no son válidas porque corresponden a emails repetidos, a las famosas autonominaciones, a quien ha nominado dos veces (quizá porque se había olvidado de la primera o quizá porque se acordaba perfectamente) y los que nominan bajo un mail no profesional (gmail o similar). Hasta aquí, nada especialmente llamativo. El dato que sí me ha hecho levantar la ceja es otro: cinco empresas concentran algo más de un tercio de todas las personas que han participado. Cinco; en una industria donde cualquier evento razonablemente grande junta profesionales de varios cientos de empresas… Ojo que no es una acusación: movilizar a tu gente es perfectamente legítimo y, siendo sinceros, bastante coherente con una industria que lleva veinte años optimizando audiencias, pero conviene saberlo antes de mirar el ranking, porque cambia bastante lo que ese ranking significa. Hay categorías donde, salvo terremoto, la pelea por entrar en la shortlist parece casi cerrada. En el galardón “Empresa de DOOH más innovadora”, el candidato que lidera acumula el 38% de las nominaciones, más que segundo y tercero juntos. En “Retail Media”, el primero tiene una ventaja de treinta votos sobre el segundo y en “Agencias Independientes”, los tres primeros disfrutan de bastante colchón: el cuarto tiene exactamente la mitad de votos que el tercero. Para alterar esas posiciones haría falta algo más que recordar el formulario en el grupo de WhatsApp de la empresa. Lo divertido está en otras categorías. En “Mejor Trading Desk”, cinco empresas están separadas por apenas quince votos entre el primero y el quinto, pero solo tres llegarán a la shortlist. En “Agencias Big 5”, tercero y cuarto están a cinco votos. En “SSP y monetización para publishers”, tres empresas se disputan la tercera plaza dentro de un margen de tres votos… y en Medición, el cuarto está a dos del tercero. Es decir, en algunas categorías basta con que alguien mande el enlace por Slack después de comer para cambiar quién acaba sentado en Florida Park como finalista y quién se perderá una gala única.
He cruzado los datos de la empresa declarada por cada participante con las empresas a las que nomina, y si bien es una aproximación, porque la realidad societaria de este sector tiene suficientes marcas, grupos y unidades como para necesitar a veces un organigrama y café, permite ver un patrón bastante claro: en “Mejor solución de Performance Marketing”, el primer clasificado aventaja al segundo en catorce votos. Si retiramos las nominaciones que proceden de empleados de cada una de esas compañías, el orden cambia: el segundo pasa a ser primero por dos votos… En “Tecnología de vídeo y CTV” ocurre algo parecido: una ventaja superior a veinte votos se convierte prácticamente en un empate cuando se descuenta el apoyo interno: un voto de diferencia. No digo que todo esto esté mal, lo dejamos muy claro en las bases: para ser eligible, más del 50% de las nominaciones deben venir de empresas que no sean la tuya, así que no se ha roto ninguna regla por el hecho de que tus empleados crean que tu compañía merece ganar. Lo que digo es que hay una diferencia entre tener más apoyo del mercado y haber movilizado mejor tu propia empresa, y, en esta primera fase, ambas cosas aparecen mezcladas en el mismo número. También existe el caso contrario, y conviene reconocerlo: en “Mejor tecnología para publishers”, el candidato que lidera recibe cerca de la mitad de sus nominaciones desde dentro de su propia empresa. Quitamos todas esas nominaciones y sigue primero con ventaja.
Hay otra votación abierta, la de la “mejor empresa donde trabajar” y ahí la concentración es todavía más llamativa. Han respondido 122 personas de 25 empresas, pero cuatro de ellas acumulan tres de cada cuatro respuestas. Las otras veintiuna aparecen con una, dos o, con suerte, tres personas. Así que la pregunta no es tanto qué empresa trata mejor a su gente como qué empresa ha conseguido que su gente dedique seis minutos a un cuestionario de 36 preguntas un día laborable. Las dos cosas pueden coincidir, claro, pero hoy no hay manera de distinguirlas.
Hay otro dato que me ha hecho gracia: la nota media que los empleados ponen a su empresa es un 9,4. Nadie ha dicho que no la recomendaría, y más de la mitad asegura que trabaja en la mejor del sector y no la cambiaría por ninguna otra. Somos una industria muy feliz, por lo visto… pero hay una excepción, y es la de siempre: el salario se queda en un 8,5, la nota más baja de toda la encuesta. Con estas cifras, la mejor empresa no la decidirá quién se lleva un 10, que se lo lleva casi todo el mundo, la decidirá quién ha mandado más gente a rellenar el formulario. Si la tuya no está entre esas cuatro, ya sabes lo que te toca hacer esta semana.
Hay un matiz importante que quiero recalcar: todo esto son cifras preliminares y queda mucho tiempo, con lo que la competición no termina aquí. El formulario ahora está decidiendo quién entra en la shortlist, pero los ganadores se votarán durante la gala a través de la App por las personas que estén en la sala. Es decir, movilizar a la oficina puede resultar extraordinariamente eficaz para llegar hasta diciembre, pero ganar en diciembre exige otra cosa y salvo que alguien compre entrada a todo el departamento (no descartemos nada, ¡esto es publicidad!) habrá que conseguir que te vote gente que no aparece en tu nómina y esto coloca a algunos de los actuales líderes ante una pregunta interesante: ¿cuánta de la ventaja que tienen hoy pueden trasladarla a una sala llena de clientes, competidores, agencias, publishers y plataformas? Y por el contrario, creo que da cierto motivo para el optimismo a aquellos candidatos que quizá ahora aparecen segundos o terceros, pero reciben una proporción mayor de votos externos.
Este año tenemos como novedad las categorías abiertas, donde el participante tiene que presentar un caso en lugar de elegir entre opciones. Ahí la participación cae de forma bastante visible. “Mejor estrategia de DOOH” o “Mejor uso de Retail Media” tienen muy pocas respuestas válidas, así que si estáis pensando enviar vuestro caso, estáis a tiempo de ser una de las eligibles para pasar a la final. Las categorías de profesionales ofrecen otra fotografía curiosa: en “Rising Star”, la persona más mencionada suma ya 18 nominaciones y en “Trayectoria”, varios candidatos empatan con 14 si bien en “Personalidad AdTech” sí que aparece un favorito claro, con 23 menciones, peeeeero todas proceden de profesionales de su misma empresa. Eso, aunque sea tenerle mucho cariño, no nos vale.
Lo importante es que todavía queda bastante partido; la participación empezó siendo baja (allá por abril), pero en septiembre cambió el ritmo y en los primeros días de octubre hemos notado un cierto empujón, algo completamente normal por otro lado, ya que estamos acostumbrados a dejar las cosas para el final.
Después de mirar todos estos datos, me queda una idea bastante clara: un premio votado por el sector nunca se equivoca del todo: dice con enorme precisión quién se ha molestado en votar. Si al cerrar las nominaciones descubrimos que buena parte de la shortlist la han decidido cinco compañías con un Slack especialmente eficiente, no será culpa de esas cinco empresas, sino de todas las demás que vieron el enlace, pensaron “luego lo hago” y volvieron al reporting del viernes.
Puntos clave:
Cinco empresas concentran algo más de un tercio de los votantes registrados hasta ahora, una señal bastante clara de cuánto puede pesar la movilización interna en esta primera fase.
En varias categorías, descontar las nominaciones procedentes de la propia empresa cambia el orden de los candidatos o convierte ventajas amplias en empates técnicos.
Entrar en la shortlist y ganar son dos problemas diferentes: la movilización interna puede ayudarte con lo primero, pero en la gala hará falta convencer a gente que no está en tu nómina.
Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.
