Los nuevos intermediarios de la IA: cuando los publishers pierden el 100% del valor de su contenido

Los publishers digitales llevan años afrontando diversos problemas estructurales del ecosistema publicitario (desde el “impuesto AdTech” hasta cadenas de suministro opacas), pero ahora enfrentan a la amenaza del scraping de contenidos por parte de terceros impulsados por inteligencia artificial.

Según Digiday, este fenómeno está generando una creciente preocupación en la industria, ya que no se trata simplemente de compartir ingresos, sino de perderlos por completo. Algunos ejecutivos del sector comparan a estos nuevos actores, conocidos como brokers de datos para IA, con intermediarios publicitarios tipo DSP, pero con una diferencia clave: se quedan con el 100% del valor generado. A diferencia del ecosistema publicitario tradicional, donde los publishers recibían al menos una parte del ingreso, el scraping implica una extracción total del contenido sin compensación alguna. Chris Dicker, CEO de Candr Media, lo describe en Digiday como una “toma hostil” financiada con la propiedad intelectual de los propios publishers. En muchos casos, además, ese contenido se utiliza para crear productos competidores que eliminan directamente al publisher de la ecuación. El problema se agrava por prácticas consideradas de mala fe. Algunas compañías utilizan rastreadores encubiertos o ignoran deliberadamente las directrices “no-crawl” de los sitios web, dificultando aún más la capacidad de defensa de los publishers. Para Dicker, el mensaje debería ser claro: “si se dice no rastrear, es no”.

Este contexto ha dado lugar a lo que analistas como Matthew Scott Goldstein denominan la “economía del scraping”, un mercado que ya alcanza los 1.000 millones de dólares, según datos de Mordor Intelligence. Sin embargo, los publishers no participan en esos ingresos. Además, muchas de estas empresas estarían reconfigurando su narrativa, pasando de ser simples scrapers a presentarse como proveedores de “infraestructura agéntica”, sin que cambie el modelo económico subyacente. Entre los actores identificados en este ecosistema figuran empresas como Firecrawl, Exa, Tavily, Brave, You.com, Perplexity Sonar y Bright Data, entre otras. En total, se estima que hay al menos 21 proveedores activos, aunque algunas fuentes elevan la cifra a cerca de 40.

La situación recuerda, para algunos ejecutivos, al impacto que tuvo Napster en la industria musical: una disrupción que permitió el consumo masivo de contenido sin compensar adecuadamente a sus creadores. La diferencia, señalan, es que aún no existe un equivalente a plataformas como iTunes o Spotify que ordenen este nuevo mercado. Además, para los publishers que distribuyen su contenido en múltiples plataformas, bloquear estos rastreadores se ha convertido en un juego interminable. Incluso si protegen sus propios dominios, sus contenidos pueden reaparecer en portales de terceros, desde donde son nuevamente extraídos, diluyendo aún más el control y la capacidad de monetización.

En este escenario, la gran incógnita sigue siendo la misma: quién paga por el contenido en la era de la IA y bajo qué reglas; por ahora, la respuesta sigue sin resolverse.

Puntos clave:

  • El scraping de contenidos con IA permite a nuevos intermediarios apropiarse del 100% del valor generado, sin compensar a los publishers y, en algunos casos, creando productos competidores.

  • La llamada “economía del scraping” ya mueve unos 1.000 millones de dólares, pero los Publishers quedan fuera, mientras algunas empresas sortean o ignoran las reglas de no rastreo.

  • El sector compara este momento con Napster: una disrupción sin modelo de compensación claro, donde aún no existe un equivalente a plataformas que equilibren el mercado.

Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.

 
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