VeriqX lanza su plataforma para que marcas y agencias puedan demostrar cómo han creado sus contenidos con IA
VeriqX, startup especializada en la certificación de contenidos generados total o parcialmente con inteligencia artificial generativa, ha lanzado al mercado su plataforma SaaS. La herramienta permite a agencias, anunciantes, productoras y creadores registrar todos los “ingredientes” que intervienen en una pieza (herramientas de IA utilizadas, versión y tipo de cuenta, licencias adquiridas, materiales de entrada y grado de intervención humana), certificar ese registro y vincularlo de forma permanente al archivo final.
El lanzamiento coincide con la primera fase de aplicación real de las normas europeas de transparencia sobre contenido sintético. Desde el 2 de agosto de 2026 son aplicables las obligaciones del artículo 50 del Reglamento (UE) 2024/1689 de Inteligencia Artificial (AI Act). El Ómnibus Digital sobre IA (Reglamento (UE) 2026/1744), en vigor desde el 27 de julio, aplazó los requisitos de los sistemas de alto riesgo, pero mantuvo el calendario de transparencia. La única excepción es una prórroga hasta el 2 de diciembre de 2026 para que los proveedores de sistemas generativos ya comercializados antes de agosto apliquen el marcado legible por máquina.
Entre esas obligaciones, quien utilice IA para generar o manipular imagen, audio o vídeo que constituya una ultra suplantación debe revelar de forma clara su origen artificial. Los incumplimientos del artículo 50 pueden acarrear multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial anual. En España, el Proyecto de Ley Orgánica para el buen uso y la gobernanza de la inteligencia artificial, que fija el régimen sancionador nacional y designa a la AESIA como punto de contacto único, se tramita en el Congreso desde junio.
Para facilitar el cumplimiento, la Comisión Europea publicó el 10 de junio el Código de Buenas Prácticas sobre transparencia de los contenidos generados por IA. De adhesión voluntaria, el Código propone un enfoque por capas cuyo primer mecanismo son los metadatos firmados digitalmente y con sello de tiempo, complementados con marcas de agua imperceptibles. La arquitectura de VeriqX se sitúa en esa primera capa y la amplía: además de señalar que un contenido se ha creado con IA, documenta cómo, con qué y con qué derechos.
Más allá de la etiqueta “hecho con IA”
El etiquetado que hoy aplican las propias herramientas y plataformas tiene limitaciones conocidas en el sector: suele reflejar únicamente la última herramienta utilizada, aporta poca información y, con frecuencia, desaparece cuando el archivo pasa por plataformas que eliminan los metadatos. Tampoco documenta lo que una marca necesita acreditar si surge una reclamación: qué licencias se habían adquirido, qué materiales se subieron como entrada al modelo o cuánta intervención humana hubo.
No es una cuestión menor. Las condiciones de uso comercial y de propiedad de los resultados varían según la herramienta, el plan contratado e incluso la versión del modelo. Y los riesgos no se limitan al resultado final: incluyen la posible infracción de derechos de autor de terceros, transferencias de derechos con irregularidades, el tratamiento de datos personales sin base legal y el incumplimiento de contratos con clientes.
Cómo funciona
La plataforma opera en tres capas, con independencia de la herramienta de IA que se haya utilizado:
Documentación del proceso. El usuario registra las herramientas, versiones y tipos de cuenta empleados, los materiales de entrada y su clasificación, las licencias y derechos adquiridos y el nivel de intervención humana en cada fase.
Certificación. Ese registro se sella con un sello cualificado de tiempo electrónico (Qualified Electronic Timestamp) conforme al Reglamento eIDAS, que acredita la fecha y hora de la certificación y que la documentación no se ha alterado desde entonces, con presunción legal de exactitud en toda la Unión Europea.
Credencial en el archivo. El archivo final incorpora metadatos C2PA, el estándar abierto de procedencia de contenidos digitales, con un identificador que lo vincula directamente con su certificado.
VeriqX permite también certificar piezas creadas íntegramente por personas. A medida que se generalice la sospecha sobre cualquier imagen o vídeo, poder demostrar que algo no lo ha hecho una máquina puede acabar siendo tan valioso como declarar que sí.
“Durante años, la pregunta en una agencia era si el anuncio funcionaba. Ahora, además, hay que poder explicar cómo se hizo: con qué herramienta, con qué cuenta y con qué derechos. En la mayoría de los equipos creativos esa información solo existe en la memoria de quien hizo la pieza, que no es precisamente un archivo con validez legal. No vendemos una etiqueta de ‘hecho con IA’; eso ya lo hacen, mejor o peor, las propias herramientas. Lo que certificamos es la trazabilidad del proceso. Es lo que una marca necesitará enseñar el día que alguien le pregunte, y conviene tenerlo antes de esa pregunta, no después”, explica David Lahoz, CEO y cofundador de VeriqX.
VeriqX se comercializa como servicio SaaS de acceso web, con planes diferenciados según el volumen de archivos certificados. La compañía trabaja en integraciones con herramientas de creación y publicación de contenidos para incorporar la certificación en los flujos de trabajo habituales de agencias y productoras.
Nota de prensa
