Maxibon junto con UM rompe con el mupi tradicional y convierte el DOOH en una experiencia de juego

Maxibon, marca de Froneri dirigida a un público joven que busca ser entretenido, no podía hacer una campaña de mupis tradicional, por eso ha decidido romper y ha convertido el DOOH en una experiencia de juego. Y lo ha hecho transformando espacios, como las estaciones de tren, muy asociados a las prisas, la rutina y los tiempos de espera. En uno de los momentos cotidianos donde la interacción con las marcas es menos habitual y que Maxibon ha reclamado con fuerza, ha sorprendido a los viajeros con una experiencia interactiva desarrollada junto a UM (Omnicom Media) y Zero Drama, transformando un soporte DOOH en un juego inspirado en el universo del gaming.

La acción, desarrollada en las estaciones de tren de Santa Justa (Sevilla), del 17 al 19 de julio, y de Málaga, del 21 al 23 de julio, ha tenido como objetivo transformar un momento cotidiano de espera en una oportunidad para interactuar con la marca a través de una experiencia muy divertida, y al mismo tiempo sencilla y accesible.

“Queríamos llevar Maxibon a un contexto donde el consumidor no espera encontrarse con la marca y sorprenderle con una experiencia sencilla, divertida y participativa. Transformar unos minutos de espera en un momento de disfrute nos permitía acercarnos a nuestra audiencia de una forma diferente, trasladando el espíritu de la marca a un entorno cotidiano a través del entretenimiento y el gaming", explica Alba Rodrigo, Brand Manager de Maxibon (Froneri).

La activación se ha integrado dentro de una estrategia DOOH interactiva, muy en la línea de la estrategia rompedora de Maxibon, convirtiendo un mupi digital en un punto de acción interactivo, creado específicamente para la ocasión. Una propuesta que demuestra cómo el medio exterior puede evolucionar más allá de la exposición tradicional hacia formatos capaces de generar experiencias más dinámicas y conectar el entorno físico con el ecosistema digital de la marca.

Convertir un momento cotidiano en una experiencia de marca gamificada

Para materializar esta experiencia, Maxibon ha contado con UM (Omnicom Media) que, junto a Zero Drama, ideó y desarrolló in house un juego interactivo adaptado a un mupi digital instalado en ambas estaciones.

Además de participar en el juego, los usuarios debían seguir el perfil de Maxibon en redes sociales para acceder a la experiencia, creando así un puente entre la activación física y el ecosistema digital de la marca. Una acción que sumó una iniciativa de sampling, mediante la que cada participante recibió un Maxibon al finalizar la partida.

Durante los seis días de activación, la experiencia registró 1.779 participaciones, permitió captar 1.651 leads, generó más de 180.000 impactos estimados y repartió cerca de 2.000 Maxibon entre los participantes. Estos resultados confirmaron la capacidad del formato para generar interacción y atraer al público en un entorno de alto tránsito.

“Desde el principio buscamos que el soporte dejara de ser únicamente un espacio para comunicar y se convirtiera en un espacio para interactuar. Diseñamos una experiencia sencilla e intuitiva adaptada al contexto de la estación de tren, que combinaba entretenimiento, interacción y prueba de producto. Esta acción demuestra el potencial del DOOH cuando deja de ser únicamente un espacio de exposición y se convierte en una experiencia”, afirma Bernat Casals, Account Director de UM (Omnicom Media).

Gaming como territorio de marca

Esta activación se enmarca dentro de la apuesta de Maxibon por el territorio del gaming y el entretenimiento digital, una línea que este año también se ha reforzado a través de la colaboración de la marca con La Velada del Año VI. En este contexto, durante la activación desarrollada en Sevilla, los participantes pudieron formar parte de un sorteo de dos entradas dobles para asistir al evento, celebrado este fin de semana en La Cartuja de la capital hispalense.

Nota de prensa

Siguiente
Siguiente

Mutua Madrileña estrena campaña de imagen para reforzar el valor de la satisfacción como territorio de marca