Retail Media: entre una nueva infraestructura comercial y el impuesto digital del lineal

El Retail Media tiene todas las características necesarias para triunfar en la industria publicitaria: una definición suficientemente flexible, datos que prometen estar cerca de la venta y una agenda de eventos capaz de hacer pensar que cualquier empresa con una cesta de compra está a dos trimestres de convertirse en Amazon.

En las respuestas anónimas de los profesionales del sector español el retail media aparece con frecuencia entre las tendencias consideradas como “infladas”. Algunos hablan de burbuja, poco volumen o falta de liderazgo; otros reconocen una evolución real hacia commerce media y una consolidación entre las grandes marcas. La diversidad de opiniones revela algo importante: bajo una misma etiqueta se están agrupando negocios, capacidades y niveles de madurez muy diferentes.

La propuesta central es sólida: un retailer conoce transacciones, productos, frecuencia de compra y, en algunos casos, comportamiento dentro y fuera de sus propiedades digitales. Esta información puede ayudar a segmentar, personalizar y medir con una proximidad al negocio que otros medios no poseen. Para un anunciante que vende en ese entorno, la posibilidad de conectar exposición y venta resulta especialmente atractiva. El problema comienza cuando esa ventaja legítima se transforma en promesa universal: no todos los retailers tienen la escala, la tecnología, el talento o la calidad de datos necesarios para operar una red publicitaria, como tampoco todos los anunciantes encuentran el mismo valor en aparecer dentro de un entorno comercial. Una marca de gran consumo y una empresa de seguros pueden utilizar datos de retail, pero no necesariamente con los mismos objetivos, formatos o expectativas de retorno.

Las respuestas señalan además la fragmentación: cada retailer puede desarrollar su propia plataforma, taxonomía, formato, modelo de atribución y forma de presentar resultados. Para el anunciante, la supuesta precisión del canal llega acompañada de una carga operativa considerable: comparar campañas entre redes, deduplicar audiencias o construir una visión conjunta del rendimiento puede resultar más difícil de lo que sugieren las presentaciones comerciales. La medición es un tema especialmente sensible: si el mismo actor vende el inventario, controla los datos de compra y atribuye las ventas, el anunciante obtiene una lectura útil, pero no necesariamente independiente. Esto no invalida el resultado, pero obliga a entender la ventana de atribución, la incrementalidad, la exposición previa y el peso de otros canales. Una venta registrada después de un impacto no demuestra por sí sola que el impacto haya creado la venta.

También existe una tensión histórica entre marketing y trade marketing: algunas respuestas critican que el retail media se esté construyendo sin integrar suficientemente a quienes llevan años gestionando promociones, visibilidad, acuerdos de lineal y relación comercial con los distribuidores. En ese contexto, una parte de la inversión puede no ser realmente nueva, sino que puede ser presupuesto comercial trasladado a formatos digitales, con tecnología añadida y una terminología más atractiva para el consejo de administración.

Aquí aparece la acusación más “fácil”: el retail media como impuesto digital del lineal. Las marcas que necesitan mantener su presencia dentro de un retailer pueden sentir que la compra de medios deja de ser completamente opcional. La inversión publicitaria se mezcla con la negociación comercial y la capacidad del retailer para influir en visibilidad, promociones o acceso a datos. No podemos afirmar que esa dinámica se produzca de forma generalizada, pero las respuestas muestran que la sospecha existe. Aun así, reducir todo el retail media a un peaje sería tan simplista como presentarlo como la solución post-cookies. Las redes con audiencia relevante, datos consistentes y capacidad de activación fuera de sus propiedades pueden construir productos valiosos. La evolución hacia commerce media amplía la idea más allá del patrocinio en una ficha de producto y permite utilizar señales transaccionales para planificación, activación y medición en distintos canales. La cuestión es quién podrá hacerlo a escala: los grandes retailers parten con ventaja porque concentran compradores, inversión tecnológica y relaciones con marcas, pero los más pequeños pueden necesitar alianzas, estándares o infraestructuras compartidas. De lo contrario, el mercado terminará con numerosos jardines comerciales pequeños, cada uno convencido de poseer el dato definitivo y todos solicitando una integración distinta.

Las agencias también deberán decidir qué papel ocupan en retail media: pueden actuar como agregadores que reduzcan complejidad y comparen oportunidades, o limitarse a trasladar al plan los acuerdos negociados entre marca y retailer. Para aportar valor, necesitarán separar objetivos de marketing y comerciales, exigir metodologías claras y evitar que cada cifra de ROAS se acepte como una verdad revelada.

El Retail Media no desaparecerá porque algunas de sus capacidades responden a necesidades reales: mejor señal, proximidad a la compra y nuevos ingresos para los retailers, pero su crecimiento no elimina las preguntas sobre fragmentación, incrementalidad, interoperabilidad y poder de negociación. La categoría madurará cuando deje de medirse por el número de redes anunciadas y empiece a medirse por el valor adicional que genera para marcas, retailers y consumidores. Hasta entonces, habrá proyectos excelentes, presentaciones optimistas y algún que otro lineal de toda la vida vestido con una capa tecnológica y una tarifa nueva.

Este artículo forma parte de una serie especial. Descubre el resto de contenidos aquí.

Puntos clave:

  • El valor diferencial del retail media está en la data transaccional y la proximidad a la venta, pero esa ventaja pierde fuerza sin estándares y medición comparable.

  • La fragmentación entre retailers convierte la planificación, la activación y la deduplicación en un problema operativo para anunciantes y agencias.

  • El mercado debe distinguir inversión publicitaria incremental de acuerdos comerciales o de trade marketing trasladados a una nueva interfaz.

Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.

 
Siguiente
Siguiente

Te presentamos la startup que quiere auditar tus decisiones programáticas una a una