LiveRamp se convierte en el primer partner de OpenAI para medir conversiones publicitarias en ChatGPT
LiveRamp se ha convertido en la primera empresa en integrar los datos de conversión directamente con la API de conversión (CAPI) de OpenAI. Hasta ahora, las marcas podían hacerlo de forma directa, pero no a través de un intermediario especializado.
Por el momento, el acuerdo tiene un alcance limitado. La integración está disponible únicamente para Estados Unidos —con Europa prevista como siguiente mercado— y para un grupo reducido de clientes compartidos entre ambas empresas. sin embargo, el movimiento marca un punto de inflexión: por primera vez, los anunciantes podrán vincular la actividad generada dentro de ChatGPT con compras realizadas. A futuro, la colaboración también incorporará datos de clicks, permitiendo a las marcas verificar de forma independiente qué anuncios han generado interacción efectiva dentro de la plataforma.
“Esperamos que el primer anunciante active esta integración esta misma semana”, explicó Travis Clinger, Chief Connectivity & Ecosystem Officer y GM International de LiveRamp. “A medida que OpenAI amplíe su oferta publicitaria y aumente el número de anunciantes activos, esta colaboración escalará”.
Mientras tanto, el foco estará puesto en los datos transaccionales, que LiveRamp considera incluso más valiosos que las métricas basadas en clicks. La capacidad de conectar la exposición a un anuncio con una compra posterior —independientemente de que exista una interacción directa— permite a los anunciantes medir el impacto real de sus campañas sobre el negocio. A través de esta integración, LiveRamp vinculará los datos de compra con la actividad publicitaria y devuelve esa información a OpenAI, aportando una capa adicional de atribución y validación sobre el performance de los anuncios. “Los datos de transacción suelen aportar mucho más valor que los datos basados únicamente en clicks”, señaló Clinger.
El funcionamiento replica el modelo que la empresa ya utiliza con plataformas como Meta, Google o TikTok: los anunciantes comparten su data transaccional —producto, importe y fecha de compra— a través de conexiones cifradas. LiveRamp añade identificadores anonimizados para vincular la compra con el consumidor sin exponer información personal y, posteriormente, transmite los datos a OpenAI. A partir de ahí, la metodología de atribución queda en manos de la plataforma.
Asimismo, el mercado todavía intenta entender si ChatGPT será un entorno de alta intención de compra o simplemente una herramienta de descubrimiento y consulta. Hasta que esa respuesta sea más clara, gran parte de la inversión publicitaria seguirá siendo experimental. La medición independiente es precisamente uno de los mecanismos que OpenAI necesita para generar confianza y acelerar la adopción. Y todo apunta a que este será solo el primer paso. Tradicionalmente, las plataformas lanzan su producto publicitario, escalan la base de anunciantes y, una vez alcanzada cierta masa crítica, incorporan partners de medición externos. TikTok tardó varios años en recorrer ese camino. OpenAI lo está haciendo en apenas unos meses. La razón no es que exista ya una demanda consolidada, sino que necesita construir credibilidad rápidamente, especialmente si quiere competir por presupuestos orientados al rendimiento.
“OpenAI pasó de modelos de compra basados en CPM a CPC y posteriormente a CPA en apenas dos meses”, explica a Digiday la consultora AdTech Shirley Marschall. “En esencia, esto demuestra que OpenAI se ha visto obligada a rendir cuentas por la presión de los anunciantes. Cada modelo exige más pruebas que el anterior. El CPA, en particular, requiere una sólida infraestructura de atribución, y es precisamente por eso que el anuncio del partner de medición es tan importante”, añade.
Sin embargo, la alianza llega en un momento de transición para LiveRamp. Si se cumplen los plazos previstos, la compañía pasará a formar parte de Publicis antes de que finalice el año, un movimiento que ya está despertando algunas dudas en el mercado. No tanto por la operación en sí, sino por lo que podría significar para una empresa que ha construido buena parte de su reputación sobre una posición de neutralidad frente a los grandes grupos publicitarios. Precisamente esa independencia ha sido uno de los motivos por los que muchos anunciantes han confiado en LiveRamp durante años, por lo que esta integración podría poner a prueba esa percepción. “Una de las cosas que Publicis dejó muy claras fue la importancia de mantener la neutralidad de LiveRamp”, afirmó Clinger.
Si esa promesa se mantiene, la alianza con OpenAI podría evolucionar mucho más allá de la medición de conversiones. Clinger adelantó que la incorporación de nuevos identificadores y capacidades ya forma parte de la hoja de ruta para los próximos meses. No concretó cuáles serán los siguientes pasos, pero la experiencia del sector sugiere que este tipo de integraciones suelen ser la antesala de desarrollos más ambiciosos, como entornos de clean room.
Por ahora, la asociación representa una señal clara de hacia dónde se dirige OpenAI: construir una infraestructura publicitaria capaz de demostrar resultados reales y generar la confianza necesaria para atraer inversión a gran escala.
Puntos clave:
La alianza permitirá conectar la actividad generada en ChatGPT con transacciones reales, incluso cuando no exista un clic previo.
LiveRamp apuesta por los datos transaccionales como una señal más valiosa para medir el impacto comercial de las campañas.
Un paso clave para la publicidad de OpenAI: la compañía acelera la construcción de su ecosistema de medición para atraer presupuestos de performance y ganar credibilidad entre los anunciantes.
Este resumen lo ha creado una herramienta de IA basándose en el texto del artículo, y ha sido chequeado por un editor de PROGRAMMATIC SPAIN.
